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¿Cómo evitar las tormentas y qué hacer si nos encontramos con una?



Las tormentas están, sin lugar a dudas, entre los fenómenos meteorológicos que más peligrosos pueden llegar a resultar en la montaña durante nuestras salidas. Son múltiples los problemas que pueden ocasionarnos: rayos, crecidas de ríos, desprendimientos de tierra... Es por ello que deberemos tenerlas muy en cuenta a la hora de planificar nuestras salidas; sobre todo ahora, en verano, cuando el buen tiempo invita más a realizar actividades en la montaña, pero época también en la que estos fenómenos pueden llegar a desarrollarse con gran rapidez y frecuencia por culpa del calor y los cambios bruscos de presión. En la medida de lo posible trataremos de evitarlas, pero debemos saber cómo actuar en el caso de encontrarnos con una durante una de nuestras salidas.


Las tormentas están, sin lugar a dudas, entre los fenómenos meteorológicos que más peligrosos pueden llegar a resultar en la montaña durante nuestras salidas. Son múltiples los problemas que pueden ocasionarnos: rayos, crecidas de ríos, desprendimientos de tierra... Es por ello que deberemos tenerlas muy en cuenta a la hora de planificar nuestras salidas; sobre todo ahora, en verano, cuando el buen tiempo invita más a realizar actividades en la montaña, pero época también en la que estos fenómenos pueden llegar a desarrollarse con gran rapidez y frecuencia por culpa del calor y los cambios bruscos de presión. En la medida de lo posible trataremos de evitarlas, pero debemos saber cómo actuar en el caso de encontrarnos con una durante una de nuestras salidas.

​PR​EVISIÓN Y PLANIFICACIÓN

​La mejor manera de hacer frente a una tormenta será no toparnos con ella. Es por esto que el primer paso, y más eficaz de todos, será el de planificar bien nuestras salidas. ​Hoy día son muchas las aplicaciones, webs, y demás medios en los que podemos consultar un pronóstico del tiempo bastante fiable, pudiendo comprobar zonas concretas de nuestra geografía donde transcurrirá nuestra ruta. No obstante no todas las tormentas podrán ser previstas por los servicios meteorológicos, de modo que deberemos estar atentos a las posibles señales que nos indiquen que una tormenta puede estar formándose o avanzando hacia nosotros; así como vislumbrar relámpagos en la lejanía, ver que el cielo se oscurece rápidamente o que se producen cambios bruscos de viento. En ocasiones también puede llegar a sentirse un cosquilleo en la piel y ​la cabeza, o zumbidos extraños provenientes de objetos metálicos, señal de que el ambiente se está cargando de electricidad. Del mismo modo, también es aconsejable planificar nuestro itinerario tratando de hacer cima antes de las 16:00, hora a partir de la cual son más comunes las tormentas en veranos; de esta manera, será más probable que, en el caso de toparnos con una tormenta, esto ocurra durante nuestro descenso y vuelta a ​un lugar seguro.

​NORMAS BÁSICAS DE ACTUACIÓN ​ANTE ​UNA TORMENTA EN LA MONTAÑA

En el caso de que una tormenta nos alcance durante nuestra salida, será importante tomar una serie de medidas de prevención ante sus posibles efectos:

  • El primer paso será el de evaluar la situación y tratar de perder altura lo antes posible, pero sin olvidar que nunca debemos correr durante una tormenta; principalmente si ya estamos mojados. Al correr aumentamos enormemente las probabilidades de crear a nuestro alrededor una zona de atracción para las descargas eléctricas.

  • Evitaremos refugiarnos junto o bajo árboles aislados, que podrían provocar el mismo efecto de atracción de rayos del que hablamos en el punto anterior.

  • No deberemos usar paraguas, y deberemos desprendernos de los objetos metálicos que llevemos encima y alejarnos de ellos por lo menos a una distancia de 30 metros, así como apagar los objetos electrónicos que portemos; ya que todos estos aparatos podrían provocar también la atracción de un rayo. Por este mismo motivo, ​nunca se debe tratar de fotografiar la tormenta, por muy tentador que pueda resultar​.

  • Evitaremos a toda costa zonas de clavijas o sirgas, vías ferratas, pasamanos​ y demás objetos metálicos, que resultan peligrosísimos durante una tormenta eléctrica.

  • Intentaremos alejarnos de zonas como ríos, lagos o arroyos, ya que éstos son conductores de electricidad.

  • Al movernos en grupo deberemos dejar una distancia prudencial entre los integrantes, no manteniéndonos juntos, ni mucho menos agarrados de la mano, evitando así cualquier tipo de contacto entre nosotros (a no ser que alguien precise de nuestra ayuda) y alejándonos también de animales o ganado cercanos.

  • En el caso de no poder descender de nuestra posición, trataremos de dejar pasar la tormenta en algún lugar ​seguro.​​


​​DÓNDE Y DÓNDE NO BUSCAR REFUGIO

Como explicamos en el último punto, en el caso de no poder descender y alejarnos de la tormenta, será importante buscar un posible refugio en el que guarecernos durante esta. ​Si tenemos la oportunidad, usaremos refugios de montaña equipados con pararrayos. También podríamos encontrarnos con pequeños refugios metálicos, que actuando como una caja de Faraday resultarán una buena opción siempre que nos aseguremos de que la puerta y las ventanas están bien cerradas, y evitando acercarnos a cualquier​ hueco imposible de cerrar si lo hubiera, como las chimeneas. Del mismo modo, los vehículos suponen otro lugar seguro donde protegernos, pero de nuevo manteniendo las ventanas y puertas completamente cerradas, para asegurarnos de que en caso de ser alcanzados por un rayo, la electricidad recorrerá la parte exterior del vehículo hasta el suelo, sin penetrar en el interior.

Debemos evitar refugiarnos en tiendas de campaña (más aún en el caso de las tiendas con forma piramidal), árboles solitarios y terrenos muy despejados o aislados en los que seríamos nosotros los que sobresaldríamos ​demasiado de la superficie del terreno, pudiendo generar el efecto de un pararrayos absorbiendo el impacto​. Si somos incapaces de encontrar un refugio, trataremos de alcanzar la zona más segura​ y nos aislaremos del suelo si este está mojado, colocándonos en posición de cuclillas sobre nuestra mochila o sobre cualquier otro material aislante para que nuestros pies no estén en contacto con el suelo​, manteniendo los brazos pegados al ​cuerpo.


QUÉ HACER EN CASO DE QUE ALGUIEN RESULTE ​HERIDO POR EL IMPACTO DE UN RAYO

​A pesar de que la probabilidad es baja si tomamos las medidas preventivas adecuadas, e​​​n el caso de que alguien a nuestro alrededor resulte afectado por la caída de un rayo cercano (si la electricidad de este se ha conducido hasta dicha persona por, por ejemplo, ​el terreno húmedo) o por el impacto directo de un​o, deberemos saber cómo evaluar la situación y actuar en consecuencia. Aunque no en todos, en la mayoría de casos el impacto de un rayo produce en nosotros una​ serie de lesiones importantes​, pudiendo llegar a ​provocar la muerte inmediata.

El primero paso será el de asegurarnos de que la descarga ha finalizado antes de acercarnos a la persona afectada, pasando después a comprobar si está consciente, así como su ​ritmo cardíaco y respiración. En caso de necesidad, realizaremos la maniobra de reanimación cardiopulmonar, y/o trataremos las lesiones o quemaduras en la medida de lo posible; aunque no deberemos mover al herido si este ha sufrido alguna caída, consecuencia del impacto, que haya podido dañar su columna, ya que podríamos agravar ​dichas lesiones. Avisaremos urgentemente a los servicios de emergencia para exponer la situación y solicitar la asistencia de los grupos profesionales de rescate en montaña, siguiendo sus instrucciones y tratando de mantener la calma y la seguridad del grupo.

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